Centroamérica, 11 de agosto de 2026 . La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una tecnología emergente para convertirse en una herramienta cotidiana dentro del entorno laboral. Un reciente estudio de ESET, compañía de ciberseguridad, revela que el 39,7% de las empresas ya promueve el uso de inteligencia artificial en las empresas bajo marcos corporativos. Sin embargo, un 39,2% aún opera sin lineamientos definidos, dejando las decisiones en manos de cada colaborador.

“El desafío actual no es impedir el uso de la IA, sino gobernarlo para evitar riesgos de ciberseguridad”, explica Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
La falta de normativas expone a las organizaciones a dos grandes amenazas: la fuga accidental de información confidencial y el surgimiento del Shadow AI (uso de herramientas no autorizadas sin supervisión). Mientras que sectores como Educación muestran una alta desregulación (58,8%), el sector bancario lidera la gobernanza, con un 47,6% de entidades que aplican normativas estrictas.
Para mitigar estas vulnerabilidades, ESET recomienda adoptar marcos de referencia internacionales como NIST AI RMF, ISO/IEC 42001 o el EU AI Act. Estos estándares ayudan a establecer reglas claras sin frenar la productividad.
Las políticas de IA exitosas combinan la adopción de herramientas empresariales seguras —como ChatGPT Enterprise o Copilot— con tres pilares fundamentales:
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Clasificación estricta de datos para proteger la información sensible.
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Supervisión humana obligatoria sobre los contenidos e insumos generados por IA.
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Capacitación constante en ciberseguridad para los colaboradores.
Prohibir la tecnología solo incentiva el uso clandestino. El objetivo real es equilibrar la innovación con la protección de datos, integrando la gobernanza de la IA en la agenda de ciberseguridad de cada organización.








