- ESET aconseja no restringir por completo los videojuegos, sino ayudar a los menores a desarrollar hábitos seguros, confianza y a identificar e integrarse en comunidades de videojuegos positivas.
Centroamérica, 28 de abril de 2026. — Los videojuegos modernos no son solo juegos. Son redes sociales, chats grupales y aventuras compartidas, todo en uno. Los niños pasan su tiempo libre construyendo ciudades en Minecraft, compitiendo con amigos o formando equipo con jugadores de eSports que nunca han conocido en persona. Sin embargo, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, junto a su iniciativa Digipadres, advierte que las mismas características que hacen que los videojuegos sean sociales y emocionantes también pueden exponer a los jugadores al ciberacoso, el hostigamiento y la manipulación. Comprender qué sucede dentro de un juego -y cómo reaccionar- ayuda a los adultos a crear un espacio más seguro para los más pequeños.
“El ciberacoso en los videojuegos rara vez comienza con un incidente dramático. Lo más frecuente es que se trate de un comportamiento repetitivo que, poco a poco, transforma una actividad positiva en una experiencia estresante”, comenta Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica. En este contexto, ESET comparte 4 señales de alerta a las que los padres, madres y tutores deben prestar atención:

- Insultos constantes disfrazados de “cultura de los videojuegos”: Las bromas y el intercambio de insultos son comunes en los juegos en línea. Pero cuando a un niño lo llaman repetidamente “novato”, “inútil” o lo culpan de cada derrota, ya no se trata solo de simples burlas. Según los expertos en comportamiento de riesgo en línea, el acoso en los juegos a menudo refleja el ciberacoso tradicional, que incluye humillaciones repetidas, apodos ofensivos y ataques verbales dirigidos. Con el tiempo, esto puede dañar la confianza del niño y generarle ansiedad al jugar.
- Cambios de humor después de jugar: Mirar lo que sucede después.El juego termina. ¿El niño parece tenso, enojado, inusualmente callado o molesto? ¿Pierde repentinamente el interés en un juego que antes disfrutaba? Los cambios emocionales suelen ser la primera señal visible de que algo no va bien durante el juego. No ignorar las señales de alerta y preguntarle al niño si todo está bien.
- Solicitudes para trasladar la conversación a otro lugar: Una táctica común de los ciberacosadores es pedirle al niño que continúe chateando en Discord, WhatsApp u otra plataforma. Debido a que cuando las conversaciones se dispersan en múltiples plataformas, a los tutores les resulta más difícil supervisarlas, las herramientas de moderación y denuncia pueden no ser efectivas, y la interacción puede pasar rápidamente de temas relacionados con el juego a temas personales. En casos más graves, esto puede ser el primer paso hacia la manipulación, el acoso o incluso el abuso sexual infantil.
- Secreto y evasión: Si un niño esconde repentinamente la pantalla cuando se ingresa a la habitación, juega solo con los auriculares puestos, se niega a hablar del juego o se pone a la defensiva cuando se le pregunta sobre videojuegos, es posible que esté experimentando interacciones negativas y que no sepa cómo manejarlas. El factor de protección más importante en este caso es construir una relación en la que se sienta seguro para decir: “Algo ha pasado en el partido. Necesito tu ayuda.”
“Para mantener a los pequeños protegidos lo importante es enseñarles cómo defenderse, ya que el objetivo no es controlar cada minuto de juego, sino brindarles a los niños las herramientas y la confianza necesarias para jugar de forma segura”, agrega Micucci de ESET.










