
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó en su último informe que el PIB a precios constantes de Nicaragua podría registrar una variación anual de 3,4% en 2026, aceleración que dependerá del dinamismo de la demanda externa, en particular de la evolución de la economía de los Estados Unidos y de los socios comerciales centroamericanos, así como del consumo y la inversión privadas asociadas a las remesas y al crédito al sector privado. Proyecciones de crecimiento económico según la CEPAL
(CEPAL) estima que Nicaragua reportará un crecimiento económico de 3,1% en 2025, sustentado, principalmente, por la demanda interna, en particular, por la evolución del consumo de los hogares y de la inversión privada. La desaceleración del crecimiento económico en 2025 sería consecuencia del menor dinamismo esperado en las exportaciones de bienes y servicios, que se afectarían por la imposición arancelaria de los Estados Unidos, y por un menor incremento en las remesas familiares ante el endurecimiento de las políticas migratorias, en particular la eliminación del tratamiento humanitario para los migrantes nicaragüenses. El mercado laboral continuaría absorbiendo mano de obra, estimándose una tasa de desempleo de 3,0% para 2025.
La CEPAL presentó recientemente una nueva edición de su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025, en donde subraya la necesidad urgente de que la región movilice mayores recursos para superar las trampas del desarrollo que la caracterizan.
El Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025. Movilización de recursos para el financiamiento del desarrollo, en el que advierte que la región continúa en un prolongado período de bajo crecimiento. Se estima que el producto interno bruto (PIB) real crecerá en promedio 2,2% en 2025 y 2,3% en 2026, manteniendo las tasas registradas en 2023 y 2024 (ver tabla adjunta).
Las nuevas proyecciones para 2025 representan una leve revisión al alza respecto a las publicadas por el organismo en abril pasado (2,0%), explicada por un mejor desempeño del PIB en el primer trimestre del año.
El informe, dado a conocer en una conferencia de prensa encabezada por el Secretario Ejecutivo de la comisión regional de las Naciones Unidas, José Manuel Salazar-Xirinachs, resalta que las proyecciones apuntan a dinámicas diferenciadas entre subregiones y países. En América del Sur se prevé una expansión del 2,7% en 2025, por encima del promedio regional, sustentada principalmente en la recuperación de Argentina y Ecuador, el repunte del crecimiento en Colombia y la sólida expansión de Paraguay. Sin embargo, en el resto de los países de la subregión, se anticipa una desaceleración respecto a 2024. Para 2026, el crecimiento de América del Sur volvería a moderarse, alcanzando un 2,4%.
En Centroamérica y México, el crecimiento proyectado para 2025 es de 1,0%, casi la mitad de la expansión de 1,8% registrada en 2024, a causa del debilitamiento de la demanda externa, especialmente desde Estados Unidos. Países como Guatemala, Panamá y República Dominicana mostrarán, sin embargo, un desempeño más dinámico, con tasas superiores al 3,5%, gracias al empuje del sector servicios, el consumo privado y las remesas. Para 2026, se anticipa una leve recuperación al 1,7%, aunque la subregión seguirá siendo altamente vulnerable a choques externos por su dependencia estructural de la economía estadounidense en los ámbitos comercial, financiero y migratorio.
El escenario macroeconómico para 2025-2026 estará marcado por un menor dinamismo de la demanda agregada interna. El entorno macroeconómico regional estará caracterizado por una débil demanda interna, en particular por la desaceleración del consumo privado. Además, las perspectivas internacionales se mantienen desfavorables, limitando el impulso externo para el crecimiento regional.
Para 2025 y 2026, se proyecta una moderación del crecimiento económico mundial como consecuencia de múltiples condicionantes —tensiones y fragmentación geoeconómica, condiciones financieras aún restrictivas, debilitamiento del comercio internacional y conflictos bélicos, entre otros. A esto se suma una acentuación de la vulnerabilidad externa, reflejada en el aumento proyectado del déficit de la cuenta corriente y en la mayor dependencia del capital externo. El informe señala que, para el período 2025-2026, la balanza de pagos de la región seguirá siendo impactada por distintos riesgos, tales como el agravamiento de los conflictos geopolíticos, la volatilidad de los precios de los productos básicos y la desaceleración sincronizada de las principales economías del mundo.
Se estima también una desaceleración del crecimiento del empleo. En consonancia con la dinámica de la actividad económica, la CEPAL espera que el crecimiento del empleo se mantenga bajo en las economías de la región en 2025 y 2026. El aumento del número de personas ocupadas sería menor que en años anteriores. En este escenario, la tasa de desocupación se estabilizaría en torno al 5,6%. Si bien se anticipa una leve reducción en la informalidad y en las brechas laborales entre hombres y mujeres, estos indicadores permanecerían en niveles elevados. Las proyecciones para 2025 y 2026 apuntan a una inflación regional estable, aunque se prevé que persistan riesgos de presiones inflacionarias al alza.
En suma, el informe advierte que el panorama global y regional para 2025 y 2026 está sujeto a una elevada incertidumbre. La dinámica de crecimiento de las economías de la región podría deteriorarse a causa de un aumento de los riesgos globales. Proyecciones de crecimiento económico según la CEPAL.










