- El panorama para la industria energética global no es nada alentador en el contexto actual, ya que enfrenta una lluvia de incertidumbre política, riesgos económicos y tensiones geopolíticas que están limitando el auge por invertir en energías limpias.
- Sin embargo, una mayoría de líderes del sector se mantiene optimista respecto al futuro de sus organizaciones y al rumbo de la transición energética.
Según el informe anual Perspectivas de la industria energética 2025: volatilidad a corto plazo, optimismo a largo plazo de DNV, elaborado en colaboración con FT Longitude, encuestó a 1.160 profesionales del sector y reveló una caída en las expectativas de crecimiento a corto plazo, especialmente en el sector de energías renovables. Aun así, persisten las señales de transformación estructural, impulsadas por tendencias como la electrificación de sectores clave y el avance tecnológico.
Aunque el entusiasmo por el crecimiento del sector ha bajado respecto a años anteriores, el 69% de los encuestados se declara optimista sobre las perspectivas de su organización. ¿La razón? El respaldo de megatendencias: la electrificación, el aumento de la demanda energética y la presión por la descarbonización.
Uno de los datos más preocupantes del informe es la caída de confianza en la rentabilidad de proyectos renovables. Solo 43% de los encuestados del sector renovable creen que alcanzarán sus metas de rentabilidad este año (frente al 67% de hace tres años).
Entre los factores clave están la alta tasa de interés, el aumento de costos de componentes, los retrasos en permisos y la competencia de los combustibles fósiles, especialmente en regiones con subsidios. “Las renovables son intensivas en capital. Con tasas altas, los proyectos se vuelven mucho menos atractivos” resume Eric Francia, CEO de ACEN (Filipinas).
El rol de China es crucial: en 2024 invirtió 940.000 millones de dólares en energía limpia, lo que la posiciona como líder en producción de paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos y baterías de litio.
Más del 60% de toda la capacidad renovable instalada en los próximos cinco años provendrá de China. No obstante, su dominio genera inquietudes: conflictos comerciales con EEUU y temores por la dependencia de sus cadenas de suministro podrían frenar esta expansión.
El elemto tecnológico: Digitalización
Sin embargo, hay un área donde la inversión no se frena: la digitalización. El 59% de los encuestados aumentará su gasto en infraestructura digital, y el 78% busca mejorar la calidad de sus datos.
La digitalización es vista como el cimiento del futuro energético: permite integración de sistemas, análisis predictivos y eficiencia operativa. Más del 60% cree que un enfoque sistémico integral es imposible sin una infraestructura digital avanzada.
Los cambios: Transición global
La mitad de los líderes energéticos encuestados cree que la transición global será injusta para muchos países, trabajadores y comunidades. Aunque el 67% afirma que la acción climática no debe sacrificar la equidad, los hechos no siempre coinciden con los deseos.
Los desafíos son múltiples: desempleo en regiones carboníferas, proyectos renovables que desplazan comunidades vulnerables, y costos financieros desproporcionados para países pobres. Casos como el retiro de EEUU del Just Energy Transition Partnership o el abandono de bancos de la Net-Zero Banking Alliance evidencian retrocesos en la financiación internacional de la transición.
El informe concluye que, aunque las perspectivas de corto plazo están marcadas por la volatilidad, los fundamentos estructurales del cambio —electrificación, eficiencia, digitalización y descarbonización— mantienen viva la esperanza de una transición energética global.










